El año 2020, desde el CIREC se promovieron varios espacios para dar a conocer la Comunicación No Violenta, y de esta forma se participó en el Congreso de Resolución Alternativa de Conflictos y Cultura de Paz, además se facilitó en webinar y se brindó un curso de esta temática. El interés por este tema y la forma tan maravillosa en el que esta metodología se complementa con los otros ejes que ha venido trabajando el CIREC han hecho que la población manifieste su interés de conocer más al respecto. Y de esta forma se ha solicitado de parte de varias instituciones la contribución en este tema. Por esta razón, es que este año proponemos abrir dos espacios anuales, uno en cada semestre del curso Introducción Activa a la Comunicación No Violenta, esto con el fin de pones al alcance de las personas interesadas esta posibilidad, pensando en más adelante abrir cursos de CNV en temáticas especializadas.
Este curso busca ofrecer herramientas de comunicación, para lograr facilitar en los participantes un mayor autoconocimiento, mejora de sus estrategias de comunicación, capacidad para la resolución de conflictos y de escucha. Estas herramientas tienen su base en el método de la comunicación no violenta (CNV), creado por el psicólogo Marshall Rosenberg. Marshall decidió elaborar un método de comunicación interpersonal simple y estructurado para facilitar las relaciones humanas y enriquecerlas con empatía. Así es como nació la Comunicación no Violenta, más comúnmente llamada CNV por sus adeptos (Non Violent Comunication o NVC en inglés). También es llamada ” Comunicación consciente o empática “. La CNV es un lenguaje que anima los intercambios que provienen del corazón, de la conexión y el respeto mutuo entre las personas que interactúan en la comunicación permitiendo que aflore nuestra compasión natural.
Según Marshall Rosenberg, esto sería: “El lenguaje y las interacciones que refuerzan nuestra aptitud para dar con benevolencia e inspirar a los demás el deseo de hacerlo también. ” La CNV permite reestructurar la forma en que nos expresarnos y escuchamos, haciéndonos conscientes de lo que observamos sentimos y necesitamos, pero también de la forma en como pedimos las cosas, logrando construir relaciones más efectivas tanto en lo personal como en lo profesional. Este proceso de comunicación se basa en 4 componentes:
1- la observación de la situación,
2- los sentimientos que despierta,
3- las necesidades vinculadas a estos sentimientos,
4- las peticiones que podríamos hacer para intentar satisfacer esas necesidades.
